Habrá que olvidarse del Gocho
Johan Santana | Foto: AP
Los Mets no van a ceder frente al Clásico Mundial. Pero si Venezuela gana el reclamo, ¿quien pagará el seguro millonario?
5 de febrero 2013 - 12:01 am
El comité organizador de la selección nacional quiere que Johan Santana lance en el Clásico Mundial.
El manager Luis Sojo le tiene entre sus abridores ideales para el torneo, junto a Félix Hernández.
El propio pitcher merideño, y esto es más importante, ansía tener la pelota en su mano izquierda y subir al morrito en defensa de la Vinotinto durante la primera eliminatoria, a celebrarse en marzo, en Puerto Rico.
Sólo una de las partes está en desacuerdo y es, posiblemente, aquella cuya opinión tiene más peso, para infortunio de Venezuela.
Los Mets de Nueva York, dueños del contrato de Santana, han dicho reiteradamente que no. Y no tienen intención de ceder.
Sandy Alderson, el gerente general de los metropolitanos, volvió sobre el tema a inicios de esta semana. El portal ESPNNewYork.com y el diario Newsday comentaron la noticia y no ofrecieron señales para el optimismo.
Alderson no dio por descartada la presencia del Gocho en la Vinotinto. Se limitó a decir que su oficina no tiene qué decidir en ese asunto, aunque Adam Rubin, de ESPN, concluyó que todo apunta a que el venezolano lanzará en marzo, pero en los juegos de exhibición, no en el Clásico Mundial.
Siendo realistas, Rubin tiene razón.
Estos son los hechos:
Todo lanzador que, como Santana, haya cumplido cierto número de días lesionado y haya terminado la temporada de 2012 en la lista de incapacitados, es considerado por las reglas de la justa un “lesionado crónico”, aunque su problema no lo sea.
Todo “lesionado crónico” queda excluido automáticamente de la competencia.
Queda una alternativa para los países que deseen protestar, como Venezuela con el nativo de Tovar: alegar que su pelotero ya se encuentra sano, para lo cual hay que concurrir ante un panel de médicos imparciales.
Supongamos que la selección nacional gana el caso. Un obstáculo quizás mayor queda en el camino.
Primero, el contrato de Santana y la obligación de buscarle un seguro, para que los Mets puedan cubrirse las espaldas, en caso de nueva lesión. El zurdo ganará 25,5 millones de dólares en 2012, más 5,5 millones garantizados en la cláusula de finalización de su actual contrato.
Si la prima por asegurar a Santana fuera uno por ciento del total que le adeudan los neoyorquinos, y probablemente deba ser mayor, estamos hablando de 310.000 dólares adicionales a todos los gastos de la escuadra venezolana.
Tal vez 620.000, si la prima fuera de dos por ciento.
Casi un millón y medio de dólares, si la compañía aseguradora decidiera elevarlo a cuatro por ciento del monto global, considerando que el as perdió todo 2011 por causa de una complicada cirugía en el hombro izquierdo y sufrió diversas molestias físicas en 2012.
¿Quién pagará esa cantidad? ¿El Ministerio del Deporte? ¿La Federación Venezolana de Beisbol? ¿Algún patrocinante? ¿El propio lanzador?
Pero si el comité organizador local logra llevar el caso al panel independiente, consigue el visto bueno de los médicos y asegura el dinero para pagar la multimillonaria póliza, queda una última movida para los Mets.
Alderson no lo ha dicho, pero las versiones de prensa lo aseguran y es lógico dar por cierto que buscará cambiar al tovareño antes del 31 de julio, para salir de su pesado contrato (que incluye una opción por 20 millones de dólares más en 2014) y adquirir prospectos que repueblen sus granjas.
Esa posibilidad crecerá si Santana permanece sano durante la primera mitad de la campaña y consigue los números que puso entre abril y comienzos de junio del año pasado.
Esa posibilidad se reducirá a cero si, Dios no lo quiera, el dos veces ganador del Cy Young se lastima.
Así que a Alderson le queda hacer lo mismo que los equipos de las mayores piden a sus peloteros para que no corran el peligro de lesionarse en el Caribe: pedirle a Santana, informalmente, sin un documento escrito de por medio, que se abstenga, en beneficio de la organización que le ha pagado casi 100 millones de dólares en el último lustro.
Y ya sabemos qué ocurre casi todas las veces que una divisa de grandes ligas pide a sus estrellas algo así.

