A la edad en la que muchas mujeres empiezan a plantearse la maternidad, ellas ya tienen que criar nietos. Tuvieron hijos siendo adolescentes y ahora sus hijas repiten su historia en un ciclo de carencias que no encuentra fin: aunque aseguran haberlas aconsejado para que no copiaran el modelo, no pudieron evitarlo. Durante más de 30 años, Venezuela ha tenido las tasas más altas de embarazo precoz de Suramérica, sin políticas públicas que hayan logrado su reducción. En 1993, cifras de la Oficina Central de Estadística e Informática mostraban que 19% de los embarazos fueron de mujeres menores de 19 años de edad. Casi 20 años después, el ex presidente Hugo Chávez revelaba cifras “alarmantes” –según calificó- de embarazo precoz: 130.888 bebés, (es decir, 22,1% de los nacidos en 2010) eran hijos de madres adolescentes. Es una herencia de desintegración