Al juez Petrone le queda un largo camino por delante, si no es que lo
matan o le lanzan una campaña sucia de desprestigio para quitarle el
caso de las manos. Las dos cosas pueden ocurrir, y muy rápidamente. Por
fortuna, los periodistas y los medios argentinos saben cómo afrontar
ese monstruo de mil cabezas que corroe la administración peronista
actualmente en el poder.
En Buenos Aires ya circula un magnÃfico libro sobre este caso, escrito por un joven periodista de La Nación,
que resulta en extremo ilustrativo de las redes de corrupción en el
Gobierno argentino y de sus tentáculos en Venezuela y, en especial, en
Pdvsa.
En las páginas de esa magnÃfica obra de investigación no queda tÃtere
con cabeza, ni aquà ni allá. Desde luego, y como era de esperarse, el
chavismo ha impedido por todos los medios su libre circulación en el
paÃs.
Aquà se han publicado fragmentos, pero cuando se repasa el libro en
toda su extensión cualquiera siente náuseas por la forma en que se
desempeñan los altos burócratas petroleros, su desprecio por la opinión
pública y la soberanÃa de la nación.