Mac Mitchell, un estadounidense de 32 años, se para justo al medio de la Plaza Italia. Está guiando un tour en bicicleta por el centro y alrededores. Con gesto enfático, les dice a los turistas: "Esta es la línea divisoria de Santiago. Hacia las montañas, los que tienen. Hacia el mar, los que tienen menos. Esta es una sociedad basada en las clases sociales, y mientras más cerca de las montañas vivas, más dinero tienes".
Mitchell es parte de La Bicicleta Verde, una compañía de tours turísticos que tiene en su menú un par de experiencias que le dan al turista una idea del Chile político reciente. En estos tours se va a La Moneda, al Cementerio General, al centro de detención de Londres 38 y al edificio Diego Portales. Frente a La Moneda, a la sombra de la estatua de Salvador Allende, Mitchell explica los últimos movimientos en el poder y habla sobre la Presidenta Bachelet. Beth Hudes, una neoyorquina de 31 años que está de viaje con su esposo Harvey, interrumpe: "¿Fue ella elegida?", una pregunta con ingenuidad.
Mitchell responde que en los últimos 20 años se ha vivido en democracia. Más tarde, cuando el tour acabó, diría: "El 90% de los extranjeros que toman estos tours saben muy poco de Chile; quizás, el nombre de Pinochet. El 10% restante tiene nociones muy básicas, algún tipo de opinión por algo que escucharon o leyeron por ahí".
El tour de Mitchell se hace en bicicleta. La mitad de su contenido es político y la otra mitad es cultural. Mitchell vivió en Rusia y en Asia, pero se enamoró de Chile. "Con sus defectos, tienen un gran país para vivir. Muchos turistas se desilusionan porque lo encuentran muy desarrollado".
Chileno pesimista
Ir en el tour político es una experiencia totalmente diferente en un 100%. La Bicicleta Verde lleva más de 10 años haciéndolo. La gente llega a través de las guías de viajeros "Lonely Planet" y "Frommers".
Rodolfo Cornejo, un historiador de 26 años, es el anfitrión en esta ocasión. Aunque es chileno, su tono es más pesimista que el de Mitchell. Camino al Cementerio General, yendo vía metro, Cornejo se detiene frente a un tremendo mapa de Santiago. Ahí les explica a una australiana, una canadiense y un alemán que las áreas donde han estado durante su estadía son las bonitas: el centro, Las Condes, Providencia, Vitacura. "El resto de la ciudad vive en condiciones diferentes", subraya.
Luego los lleva al famoso "Patio 29". Cornejo explica que hace un par de años se identificaron más de cien cuerpos, pero luego se anunció un error en la identificación de decenas de ellos. "Se me pone la piel de gallina de sólo pensarlo", dice Cornejo al grupo con una voz afectada.
Luego les cuenta que una vez Augusto Pinochet respondió a una periodista: "Mire qué economía más grande" cuando le preguntaron por el hallazgo de tumbas con dos cuerpos en su interior. Los turistas se ríen nerviosamente. Samara Chadwick, una canadiense de 27 años, dice: "Supongo que la risa es parte del proceso de curación".
"Soy objetivo"
SantiagoVision, otra agencia de turismo, lleva un año y medio haciendo un tour similar. Cuando no es pedido por turistas comunes y corrientes, el tour es agendado por profesores de historia o académicos extranjeros más compenetrados con la historia reciente de Chile. Junto a La Bicicleta Verde son las únicas dos compañías que hacen tours de este tipo.
En la Plaza de la Constitución se encuentra el grupo, que es liderado por Julio Cádiz, un ex mirista ahora empresario, quien además es socio de SantiagoVision. Cádiz tiene 58 años y se enorgullece de presentar su tour como "objetivo".
Cádiz apunta con su dedo hacia La Moneda, el ex Hotel Carrera y el edificio del diario La Nación. Afirma que durante el bombardeo al palacio de gobierno se hicieron boquerones en todos ellos. "Los pintan y los tapan, pero a los cinco años siempre vuelven a aparecer", les dice. Cádiz les relata que los militares estaban preparados para una gran lucha, pero que en el MIR con suerte tenían armas. "Nos dieron muy duro, porque en el discurso éramos los más radicales. Pero no éramos nada. Las Fuerzas Armadas, las mejores y más capaces de América Latina, nos tenían a todos identificados. Hicieron un trabajo de joyería".
Como parte del tour está Mat Watkin, un bombero australiano de 39 años. Watkin cuenta que algo había leído en los diarios sobre Chile y Pinochet. "Las fechas no las tenía claras, no sabía que el régimen había durado tanto". Pero inmediatamente cambia de tema: "Me tiene impresionado el metro de ustedes, es mejor que el de Sydney. La ciudad es encantadora".
Cádiz, el guía ex mirista, también se mueve por una corriente positiva sobre el presente de Chile. Cuenta que como gerente ha viajado por América Latina entera y que acá las cosas se hacen en forma diferente. "Al estar aislados con Pinochet se tuvieron que crear fabricas para ampolletas, televisores. Muchas cosas se tuvieron que empezar a hacer aquí. Y eso cambió la mentalidad".
En el Cementerio General, Cádiz repasa los nombres de los caídos conocidos. "El fue compañero mío, este es el doctor Paris, un caso raro, porque la clase dirigente se salvó casi toda. Los más golpeados fueron los obreros, los dirigentes de población y los estudiantes".
El tour termina en Villa Grimaldi. Ahí se hace cargo Luis Alegría, coordinador de educación de Villa Grimaldi. Él cuenta que la gente era llevada hasta el lugar y torturada. "Los que tenían su destino sellado eran llevados a la torre", dice apuntando a una torre de tres pisos.
Aparte de Watkin, hay una pareja de españoles: Daniel Oliva, un estudiante de educación de 23 años, y Paloma Toraño, una ingeniera agrónoma de 25. Ambos dice que el tour les trae recuerdos de las historias de sus abuelos en el tiempo de Franco. Oliva, eso sí, pone en duda la objetividad del tour: "Me parece algo difícil ser imparcial en este tema".
El grupo aborda el bus. Sube hacia la cordillera unas cinco cuadras. Cádiz muestra el penal donde está preso Manuel Contreras. "Es irónico que esté preso justo al lado del centro de detención que él mismo dirigió". Y agrega, medio en broma, medio en serio: "Le dieron como 500 años".
Clase de política chilenaJulio Cádiz, ex mirista, explica la historia de La Moneda a un grupo de extranjeros.